¿Y la Ciberdefensa qué?

 

¿Guillermo Santos Calderón

La verdad es que los únicos ganadores en este caso son los narcotraficantes, delincuentes y terroristas que existen en Colombia y de los cuales forman parte las Farc.

 

Todo en el mundo ha progresado y cambiado gracias a la tecnología. Este paradigma, que es reconocido en todos los países, no lo vemos en Colombia porque nos vendamos los ojos.

Eso fue lo que pasó con la inoportuna y desafortunada denuncia de Semana de la inteligencia cibernética que el Ejército hacía desde la tienda Buggly Hacker en Bogotá. Y, como todo lo que ocurre en este país, se hicieron denuncias sobre unas supuestas ‘chuzadas’ sin siquiera haberse iniciado la investigación.

Lo peor es que, así el Ejército haya estado haciendo ciberinteligencia legal, algo que está siendo necesario en todos los países debido a la ciberguerra y al ciberterrorismo, siempre seguirá apareciendo como culpable por lo comentado en todos los medios de comunicación y por la intervención al respecto del presidente Juan Manuel Santos, que habló de ilegalidad y de algo que no se debía estar haciendo, para días después rectificar lo dicho.

Lo más increíble es que la investigación la estén haciendo jueces ineptos (aunque no todos lo son), que liberan a asesinos como ‘Cesarín’ y meten presos a militares inocentes, y por miembros de una Fiscalía que tiene de todo menos de justa, inteligente y certera y cuya imagen, junto con la de la justicia colombiana, bien puede compararse con lo que flota en las aguas sucias de nuestro país.

Es inconcebible que algo tan necesario como lo que el Ejército estaba ejecutando con computadores, ‘hackeando’ e interceptando comunicaciones de delincuentes y terroristas, porque no se ha demostrado lo contrario, se haya tildado de delito y les haya costado el puesto a militares especializados en la materia.

La verdad es que los únicos ganadores en este caso son los narcotraficantes, delincuentes y terroristas que existen en Colombia y de los cuales forman parte las Farc.

Da pesar que un país tan bello, con tanto futuro, como Colombia esté en los rodaderos de los medios de comunicación, que primero piensan en la ‘chiva’ que en el país, y bajo la mirada y juzgamiento de una justicia que parece ser ciega y saber de todo menos de leyes e imparcialidad.

La única forma de combatir el ciberterrorismo y los ataques cibernéticos provenientes de fuerzas oscuras es la ciberdefensa, arma a la que se le ha dado una patada por el trasero a causa del acelere mediático de este país.

Guillermo Santos Calderón

Tomado del periodico el tiempo / 9 de Febrero de 2013 


 

El 67% del robo en las empresas lo hacen sus propios empleados

 

Telecomunicaciones, combustibles y transporte público presentan los más altos índices de pérdidas con cerca del 4% de sus ventas. Bogotá, Cartagena y Cali son las más afectadas.

Sabía que cuando compra una tarjeta prepago en la calle, ésta pudo ser producto de un robo hecho por un empleado de la empresa de telecomunicaciones? ¿Que cuando pone combustible en su carro posiblemente el ‘bombero’ no está reportando la venta al dueño de la estación de servicio? ¿Es consciente de que las personas que se saltan los torniquetes del transporte público y están robando a las empresas son quizá trabajadores del mismo sistema de movilidad? Pues de acuerdo con la más reciente investigación de la multinacional Alto, líder en prevención, disuasión y disminución de pérdidas ocasionadas por delitos patrimoniales con operación en México, Chile, España y Colombia, el 67% de estos casos son protagonizados por los mismos trabajadores de las empresas. Grave.
Los números muestran que esas pequeñas acciones de hurto representan al final del año unos US$3,600 millones, cerca de $7,35 billones, lo que se traduce en el 1% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional, según lo reveló la Encuesta de fraude en Colombia 2013, realizada por la firma auditora KPMG. El informe dejó ver que los sectores de telecomunicaciones, combustibles y transporte público son los que más afectados se están viendo, con porcentajes que incluso alcanzan el 4% del total de sus ventas por año.
Cabe destacar que este panorama cuantitativo no incluye los robos que terminan con penas carcelarias. En palabras de Luis Anaya, gerente general de Alto Colombia, “el ‘robo hormiga’, que es el típico hurto de pequeñas cantidades de productos o servicios empieza con no pagar en un supermercado, o conectarse ilegalmente a la red wi-fi del vecino, no pagar un pasaje en el transporte público masivo o el cosquilleo en los buses, también se termina midiendo, incluso, en la reventa de gasolina”.
El asunto se vuelve alarmante cuando se entiende que más de la mitad de esos hurtos proviene del personal de las compañías. “Hay corrupción por parte de los departamentos de compras, hay fraude electrónico con hackeo de firmas y hackeo de cuentas, y hay un tema de robos de usuarios. Estos delitos no son considerados graves en ningún país, tanto como para meter a alguien a la cárcel, pero sí tienen el peso suficiente para ser denunciables. Nosotros nunca nos imaginamos que en la industria iba a haber tanta complicidad interna y lo que nos encontramos es impresionante. En retail se pierden US$150 millones al año en Colombia y el 70% es por el personal”, señaló.
Según el ejecutivo de Alto, combatir este problema es una decisión que sólo está en manos de las directivas de cada organización: “Los representantes de las empresas tienen una responsabilidad muy importante sobre los actos de los empleados. Debe existir algún tipo de sanción y lo que normalmente sucede es que los despiden, de modo que ellos van y buscan otro trabajo y no pasa nada. Los mismos empresarios deben tener una política de tolerancia cero, que los lleve a estar prevenidos, que los impulse a capacitar a los empleados”.
Aunque en el país existen 83 empresas que ya son conscientes del daño que causa esta modalidad de robo interno, aún hay algunas que desconocen el asunto. Fernando Sanclemente, gerente de Transmilenio, aseguró: “No tenemos un registro de ‘robo hormiga’ por parte de los trabajadores, no es un hecho notorio en la entidad. Sabemos que el externo marginal alcanza el 2% de las pérdidas”.
Razones con las que coincide Álvaro Younes, presidente de la Federación Colombiana de Distribuidores Minoristas de Combustibles (Fedepetrol). “En el caso de las estaciones de servicios, sí se presentan robos, pero no es muy frecuente. Aunque nos alcanza a afectar, tomar medidas no es muy fácil, pues parece que fuera un comportamiento especial”. Así como lo afirmaron los estudios de Alto, el directivo sostuvo que “los empleados que encontramos delinquiendo son expulsados, porque no podemos hacer una lista negra, aunque despedirlos significa que van a ir a robar a otro lado. No se denuncia porque eso es algo que sucede desde entidades como el Congreso y no existen correctivos legales”.
Por su parte, Rafael España, director económico de Fenalco, organización que trabaja por el desarrollo del comercio, una de las industrias más afectadas del país, dijo que “según el censo de mermas que hacemos desde hace 10 años, en el que se incluyen supermercados y almacenes por departamento, la mitad de los robos en estos nichos los realizan los empleados y la otra mitad viene de personas externas”.
Agregó que los productos más apetecidos por los ladrones eran condones y vitaminas, ahora son carnes difíciles de detectar a la salida de los locales. “Fenalco ha expresado que la ley en Colombia no es la mejor para estos casos, pues dice que el robo debe ser mayor de un salario mínimo para que se justifique la judicialización”, y sostuvo que “todo el universo de las grandes superficies ya es consciente de la gravedad del problema para reducir esas mermas”.
Anaya, de Alto, concluye que es necesario mirar con detenimiento este tema, que va más allá de las mismas industrias: “El robo termina dañando la imagen del país, genera una sensación de inseguridad para los inversionistas que vienen, pues no sólo deben pensar en que los pueden estar robando sino que presupuestalmente deben destinar algo para armar la infraestructura de seguridad necesaria. Por ejemplo, los celulares robados los están llevando a Ecuador, Venezuela y Perú porque no hay ningún tipo de restricción, lo cual se está volviendo gravísimo porque eso empieza a generar una imagen de peligro en Colombia”.
Con base en información que la Policía le brindó a Alto, hay un registro a nivel nacional de apenas el 15% de denuncias de este tipo de delitos. Las causas están asociadas a que los ciudadanos consideran que la justicia no funciona, que los robos en pequeñas proporciones no generan grandes pérdidas y que ya es normal este accionar. No obstante, las estadísticas muestran que en retail han sido judicializadas cerca de 35.000 personas en cinco años, logrando una disminución del 50% en muchos casos.

 

Tomado del periodico el espectador 7 de Febrero de 2014


 

Presidente Santos anunció una comisión especial para reforzar la seguridad cibernética en el país.

Ante el escándalo por el supuesto ‘hackeo’ militar a miembros del Gobierno, personalidades y hasta los sistemas de información de organismos del Estado, el presidente Juan Manuel Santos anunció la creación de una comisión que refuerce la seguridad cibernética.


En San Agustín (Huila), Santos aseguró que en este tema Colombia está en “pañales”. La comisión estará conformada por los ministerios de Justicia, de Defensa y de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC), que deberán plantear propuestas.


“Hoy en día un ataque cibernético produce más daño que un ataque con bombarderos tradicionales. Inclusive, el concepto de la intervención a un teléfono, la intervención telefónica, eso ya está obsoleto, eso es un concepto del siglo pasado”, dijo el Presidente.


En su intervención, se refirió de nuevo al escándalo del supuesto ‘hackeo’ para reiterar el valor de la inteligencia lícita para desmantelar organizaciones criminales. Señaló que la inteligencia que se hacía en la oficina fachada, conocida como Buggly, en Bogotá, “es un granito de arena dentro de un fenómeno que se está presentando a nivel mundial”.
“Lo que ahora denominan la ciberguerra, la ciberofensiva o la ciberdefensiva no es nada diferente a aprender a defenderse de unos nuevos enemigos que están por todos lados (...). Están utilizando esa tecnología, tecnología que está a disposición de todo el mundo”, dijo Santos.


Según explicó, el objetivo de la nueva comisión tendrá la misión de integrar el trabajo que en Policía, las Fuerzas Militares y el MinTIC vienen haciendo sobre ciberseguridad.
Precisamente, en cabeza del MinTIC se habían creado el año pasado, mediante un Conpes, tres programas: el primero dedicado a la prevención de delitos informáticos en la ciudadanía; otro enfocado en reducir los riesgos de seguridad digital en entidades del Estado y un tercer dedicado a revisar los temas de ciberseguridad nacional, en la defensa de amenazas informáticas externas.


La empresa de seguridad informática Norton reveló en octubre pasado que seis millones de colombianos fueron víctimas de delitos informáticos en un periodo de 12 meses, con pérdidas económicas superiores a los 873.000 millones de pesos.


Solo hasta el año pasado, el Ministerio de Defensa creó un grupo élite para evitar ciberataques y destinó 10.500 millones pesos de presupuesto para su financiamiento. Este ‘comando’ lo conforman 150 miembros de la Policía y de las Fuerzas Militares que se dedican a vigilar la plataforma informática del Estado.
Aun así, recientemente sitios web oficiales, como los de la Procuraduría y la Alcaldía de Bogotá, fueron vulnerables ante sabotajes. En su momento, la página de la Registraduría Nacional también fue centro de ataques en plenas elecciones de Congreso en el año 2010.


‘Es falso que sea un analista del Ejército’
Enrique Ramírez Angarita, una de las personas que apareció en imágenes tomadas en la fachada de inteligencia del Ejército que al parecer hizo ‘hackeos’ ilícitos y que fueron difundidas en los principales portales y noticieros del país, negó tener vínculos con el Ejército o con la inteligencia.
Ramírez Angarita, un cucuteño de 42 años, dijo este viernes en una llamada que hizo a 'La W' que es falso que “sea un analista internacional del Ejército” y que fue víctima de una “acusación irresponsable”.


El hombre agregó que se dedica al análisis de redes de computadoras y que, en los primeros meses de enero, fue invitado por la empresa Buggly –nombre bajo el que funcionaba la fachada– para un evento al que asistió como miembro de una junta de deportistas que simulan combates.
“Por eso tenía ese camuflado, que es ruso (...) Por esta situación he sido estigmatizado en mi barrio y me han negado ya dos contratos porque me dicen que soy miembro del Ejército”, agregó el hombre, que ya rindió una primera entrevista en la Fiscalía para aclarar el tema.
REDACCIÓN JUSTICIA